viernes, junio 06, 2008

fragmentos - espacio....

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fragmento #179, Volumen 3, Nubes de Agosto.


...Sentí como si se me cayera algo, algo que formaba parte de mi cuerpo hasta ahora y que de haberlo perdido tiempo atrás hubiera quedado moribundo. Pero se había convertido en una costra, una piel vieja que ahora podía quitarme de encima como la serpiente y vivir sin ella.

De pronto, allí frente a la inmensa noche por encima de los techos de las casas las luces de las mismas me parecieron como pequeñas células de luz a mitad de un océano de oscuridad que era el camino del hombre en la vida. Me alzaba yo por encima de muchas, miles, millones de ellas, viéndolas a pesar del negro con cierta claridad, y sin embargo, a miles de kilómetros por debajo de otras me encontraba yo tambien. El espacio era tan grande que se antojaba infinito, y se sentía sobrecogedor. Poco a poco el miedo ordinario quedaba en el olvido, trastocado en la pintura del pasado como un detalle mas aunque constitutivo del cuadro pintado actual de mi ser, pero sabía que tenia que enfrentarme a unos miedos mas grandes, a aquellos miedos que provienen de la profundidad del inconsciente humano.

¿Qué estaba pasando con mi vida?. Como un pequeño astro cruzando un vacío inabarcable me sumergía en una extraña sensación de inmortalidad. Era como renunciar a muchos deseos, a muchas obsesiones, a obstinados caprichos. Pasara lo que pasara, yo estaría bien. En eso radicaba esta nueva visión de mi 'yo' y del universo.

El sistema, poco ya importaba. Incluso la idea de abandonarlo por pura rebeldía parecía perder importancia y contradictorio. Algunos sentimientos básicos y emociones naturales volvían a mi cuerpo y podía yo recogerlas entre ambas manos como a pequeñas cuencas de agua de un manantial siempre manante, respetándolas, tolerando sus equivocaciones, sus imperfecciones, y aceptando las propias, tan mías como mis ideales.

Las puertas se abrían en terminos de actitudes, de nuevas visiones de las cosas y del mundo, no en los materiales y de consumo.

Los celos, la ambición material, el egoísmo infundado, la intolerancia, el absurdo e hipócrita juicio, la inexistente autocrítica. Todos los obstáculos del hombre en su evolución de la consciencia pasaban a niveles tan bajos que pensé que podría entregar mi vida en cualquier momento a cualquier momento, y a cualquier persona. Pero aun me faltaba algo.

No obstante, había todavía mucho antes que experimentar. No me abriría paso entre el inmeso espacio solo por correr desesperado, presa de la impaciencia. A saber, me estaba convirtiendo poco a poco en el hombre que vagamente vislumbraba hace muchos años, y que era el mismo tipo de hombre que quería ser...

sábado, mayo 17, 2008

手紙・サンディ Carta a Sandy

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Estoy seguro de que si ese día hubiéramos sabido los dos que aquellas horas eran las últimas que estaríamos juntos tras el uniforme azul habríamos podido esconder entre las piernnas el orgullo y abstenerse cada quién de pelearnos como lo hicimos.

Hoy, a casi....¿6 meses? de no volverte a ver luego de aquella especie de tregua, o reconciliación a medias me acuerdo mucho de ti y hasta me atrevo a decir que te extraño. Recuerdo el abrazo en la puerta de cristal y a Javier esperándote en el coche. Estoy seguro de que le contaste todo. Lo vi en su mirada, era mas que obvio. No me decepcionó, tal y como lo pensé. Sabía que el es un hombre centrado y sabe que por mucho que tu me provocaras llena de ira esa vez yo jamás levantaría una mano contra ti, ni contra ninguna mujer.

Y aunque fueron varias las veces que chocamos, también las fueron muchas las que coincidíamos. Hay recuerdos bonitos de nuestra amistad. Como la vez que volanteamos y platicábamos sobre Cecy cuando tuvo que irse, como cuando me contabas como era tu nueva vida y lo que fue en el pasado desde que lo conociste a él. Hay uno que me da en particular mucha gracia el recordarlo:

Volvíamos del curso. Nadia ardía en llamas esperándonos. Había llamado insistentemente a tu celular preguntando a que hora apareceríamos. Nos bajamos de la pesera en plena avenida y jalándome de la mano con brusquedad dijiste:

- Ay, déjala que espere! ven!, vamos a perder el tiempo un rato...

No te fijaste lo que hacías, y encontrando la primer tienda que tus ojos divisaron te metiste a aquel lugar llevándome contigo. Tardaste en reaccionar. Tu piel blanca como la luna se sonrosó por un momento y tus cabellos dorados como el oro parecieron perder su brillo. ¡Te habías metido a una Sex Shop!.

Saliste echa un rayo y gritaste con los ojos cerrados apretándolos como una pequeña niña:

-Noo, wákala!!!.

...hasta le fecha me acuerdo y no puedo menos que sonreír. Es la misma sonrisa que tienes en la fotografía en donde estamos junto al refrigerador de cocas. Una que mostraba la pureza de tus sentimientos y la alegría de tu suprema belleza, de la cual nunca te jactaste.

Se que hoy te va muy bien, y espero que en el corazón también todo lo ande. Por alguna razón, me he propuesto que un dia en un futuro no muy lejano, estaremos los tres, Javier , tú y yo frente a un televisor o incluso, porque no, en el mismísimo estadio olímpico universitario presenciando un partido de los Pumas una tarde de mucho aire para recordar viejos tiempos.