lunes, septiembre 05, 2005

Escupiendo.


No he hecho otra cosa en toda la mañana el día de hoy. Sin encontrar otra cosa que me relaje mejor que esto, he decidio venir, para manifestar mi disgusto con lo que ha sucedido a tempranas horas.

¡Como si no me hubiera preparado para ello!. Anoche llegué del trabajo, lavé mi uniforme y me acosté a dormir temprano. Tenía curso de Gerente en Entrenamiento allá por el metro insurgentes. Como si no supiera lo que a veces te puede suceder, me levanté muy oportunamente y antes de las ocho de la mañana ya estaba yo rumbo al metro Indios Verdes, con casi tres horas de anticipación.

¡Maldita sea!. ¡Maldita sea!. -grité a eso de las diez con doce de la mañana cuando la instructora cerró la puerta del curso delante de mi cara afirmando que ya no podía entrar. Me di la vuelta, completamente frustrado. Sabía que una falta era muy posiblemente quedar dado de baja en el entrenamiento y con ello un retraso en mi desarrollo gerencial de por lo menos seis meses, el cual de consumarse, me orillaría a renunciar, pues ya no puedo perder mas tiempo.

Maldije una vez mas. Maldije al conductor, quien quiera que fuera, que había provocado el accidente en la autopista, y maldije a la vida, y maldije todo. ¡Salí con mucho tiempo de anticipación y por diez minutos ahora mis planes para los siguientes seis meses peligraban seriamente!

De regreso me acurruqué en el asiento del autobús. Traía varios libros y penseé en leer, pero supe que lo haría molesto y no quise que eso sucediera. Simplemente dejé que el camión avanzara y mi mirada se perdiera através del cristal sin posarse en blanco alguno.

La sensación de frustración era demoledora. Me hizo recordar la tarde desastrosa en que presenté el examen para la admisión a la UNAM hace muchos años en que perdí la noción del tiempo tratando de concentrarme en un complejo problema matemático y me faltaron preguntas por responmder. Error que me costó mucho, quizá mi felicidad...

¿Pero esta vez, había sido mi error?. ¿No había sido eld e algún impertinente en la autopitsa México - Querétaro?. ¿Necesito salirme a las cinco de la mañana para llegar a tiempo aún contra todas las calumnias del mundo que se empecinen en caer sobre mi?. Creí que agosto había muerto junto con esta serie de calamidades que me han venido persiguiendo desde hace varias semanas. El robo, el celular, el libro, los horarios, los malos entendidos, las citas frustradas, los extravíos, los golpes, la quemadura, la cancelación del viaje, todo...

No queda mas que mirar de frente y pensar que, aun contra la mala suerte (suponinedo que esta exista), se puede luchar...
Este es un día de esos que es urgente olvidar.

¡MALDITA SEA!

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