jueves, mayo 15, 2014

Libros de nada.

La escuela aplasta mi pedagogía, Me somete al libro de texto, me esclaviza al 'todopodersoso' programa oficial. Destruye mis matraces y mis cajas petri, clausura el laboratorio de mi aprendizaje, el de los niños. Los lleva sobrevolando un paisaje hermoso del cual no alcanzan a distinguir nada, ni a tocar, ni oler, ni escuchar...nada. Nada, porque el "programa" se preocupa por el destino de este viaje ignorando que es el viaje mismo el objetivo del programa.

Los transformamos en unos llenalibros, trabajos de los cuales no hay muchos por cierto. Los enclaustramos en el salón, los ponemos a fabricar, como dice Tonucci, adornitos para casa de baja calidad que luego mamá o papá sienten remordimiento tirar a la basura. Les ponemos 10! por apenas nada, y cuando llegan apenas un poco mas arriba (a secundaria) nos portamos inflexibles con ellos, exigiendo lo que jamás nos preocupamos por desarrollar.

Los aburrimos de leer preguntitas por todos lados. Sospecho que por eso se hartan luego de tantos años y por eso ya no quieren leer. Yo no sé que piensen ustedes pero para mí la palabra libro evoca un maravilloso objeto que guarda una historia secreta o información maravillosa sobre algún fenómeno natural asombroso. Pero cuando abro uno de esos horripilantes libros de texto llenos de lineas para contestar por todos lados me punza la cabeza, algunas veces, hasta se me revuelve el estómago.

La didáctica basada en el enfásis de la pregunta debiera hacer ese énfasis en la pregunta mental, no en la escrita. Una pregunta que se internalice en la mente de quien se la hace y la haga suya, para buscar una respuesta que sirva para aprender algo para siempre, no para llenar una linea.

Quizá esto fuera posible si no llegara cada cierto tiempo la persona encargada de revisar los libros para "ver" donde van los niños (en realidad no es otra cosa mas que la desconfianza de saber qué esta haciendo el maestro; ¿estará perdiendo el tiempo en clase?)

El bendito libro. Debiera llamarse guía de trabajo o algo así, y debiera existir, desde mi punto de vista, sólo para matemáticas.

El "libro" de texto es sólo uno de los mounstrosos especímenes que viven en el espacio escolar, al lado de otros como stupidus evaluatus, incompetentia enseñandis, familiare adversita culturis, irresponsabilis parentia, corruptio lagartus, sollitarium teachere y muchos otros.

Este zoológico de obstáculos educativos me aplasta el alma, me rompe la planeación, me obstruye al maestro que con tanto asombro y motivación vi irse formando en mí con el paso de los años.

Lamento decirlo precisamente en el dia del maestro, sobre todo porque he comprobado que aunque rarísimos, sí existen los excelentes maestros (Profesor Alejandro, Jorge Bejarano, Maestra Heike, Sensei Ken Abiko), pero la verdad es que en México, la educación está por los suelos, pero no por lo que dice Televisa o quien habla sin saber si quiera dar su propia definicion de ciencia, sino por ese terrible y lamentable espiritu supersticioso de quién cree que la escuela, es el lugar en donde se enseña a los niños a leer.

Los libros mas agradables que recuerdo durante mis años de estudiante de educación básica eran externos, ajenos a la escuela, y vaya que tuve suerte de topármelos.

Los libros que obligamos a llenar a los niños en la escuela rayan en el patetismo, las editoriales de éste tipo de materiales "didácticos", mas interesadas en sacar provecho económico de la ceguera del profesorado acerca del verdadero princpio del  constructivismo, se abalanzan sobre los directivos para ofrecer estas auténticas comidas chatarras para que se las den a consumir a cientos de miles de estudiantes de educación básica. Incluso hay libros para "aprender a pasar exámenes" como los de ENLACE (otra asquerosidad) o los de admisión a la secundaria. Incluso presumen en sus portadas, casi pareciera con cinismo, anuncioa como: "Con mas de 600 reactivos!" o cosas por el estilo.

Y por supuesto, el encargado, de dar de comer esta porquería a los niños, somo nosotros, los maestros.

Volvamos a la catedra libre, que el mejor maestro es aquel que deja una huella en ti y que recuerdas por su autenticidad y pensamiento único, y no por su voz que aturde con la trillada frase de "abran su libro en la página 78".







domingo, marzo 30, 2014

Llueve

Hace uno año estabas tú, mas presente que nunca hasta ese entonces, haciéndome preguntarme quién eras en realidad. Creía saberlo, incluso mas allá de lo que creía que tu querías que yo creyera de ti, pero a veces me decía, con curiosidad y gran enigma: ¿y si la distancia encubre algo que yo aun no se?.

Y asi fui a verte, alerta, pendiente de que quizá hubiera algo que me hiciera saberte en verdad. Y lo que hallé me estremeció. Me removió hasta los huesos


Voy a ser franco, eso pretendo en esta nueva temporada, ¿no?, iba buscando respuesta a una pregunta que desde hacía unos meses había cobrado fuerza en mi mente. ¿Eras tú?, ¿podías ser tú...?


Y de pronto entonces te convertiste en mi pasado. Y la ciudad enorme se fusionó contigo. Y el olor a lluvia cayendo en las calles bulliciosas cubiertas de asfalto abrió mis sentidos y mi corazón. Te encontré. Tu persona surgió entre los millones de personas. Una mujer con el alma de niña. Adolescente atorada en el tiempo amándome cómo yo mismo  había anhelado que me amaran en los años que se habían quedado atrás, hacía ya tanto en la memoria del olvido.


"No puede ser!!!" -grité en silencio con aquel cuaderno tuyo entre mis manos, ese en el que a manera de diario registrabas las tardes, las semanas y los meses; estaciones enteras de un amor que no hallaba satisfacción ni renuncia.


Quedé atónito, estremecido, llorando inconsolable de quién sabe qué ante el abrumador efecto de aquella evidencia casi histórica de tu amor, pensando y reprochándome a mi mismo: "¡¿Por qué?! ¿por qué no cortaste esto a tiempo, cuando aun podías, y dejaste que esto creciera de esta forma en la que ahora ya no puedes hacer retroceder!” Y ante el no saber a donde correr solo pude decidir, que lo decidiría mas tarde...cuando aquel huracán que eras tú se volviera a alejar de mis montañas.


Ya entre sueños alejándome hacia mi isla parecí verte en sueños. Y una pregunta y una idea zurcaron el cielo de mi mente: “podía ser ella…sí… -murmuró mi otro yo- podías ser tú”… Me encontré entonces deseándote a mi lado.


¡¿Qué quieren que diga?!,  ¿que no debería decir esto cuando ya un pequeño niño anda por la vida y necesita de mi mano? Una parte de mi se quedó prendada a ti.

¿¡Que no debiera expresarlo!? Tal vez. Pero aunque el niño que vino del mar tenga ahora mi prioridad y mi cuidado, mi protección y mis recursos, de cuando en cuando alzo el rostro y un viento que anuncia lluvias lejanas me recuerda a ti. Y me pregunto, sin que ello merme en nada el amor que siento por mi pequeño y la mujer que le ha dado la vida, que, si, podías haber sido tú…


Violines de sinfonía suenan en mi alma, se esparcen con las nubes de marzo, y lo harán hasta el avanzado agosto. ¡Oh, cuanto tiempo mas podría quedarme pensando en ti, en el tiempo, tan breve, que te tuve entre mis brazos!

Hombre, años, tiempo vivido al fin y al cabo supe ponerme, uno no puedo morir simplemente de amor. Pero ahora mi dolor es el tuyo. Si hubiera sabido que esto iba a ocurrir por supuesto que hubiera hecho lo que fuera por no lastimar tu corazón, habría buscado evitarlo. Si hubiera sabido que esto iba a saber y que era inevitable, y que asi me iba a sentir, te hubiera dado muchos, muchos besos mas.


La otra tarde que volvía de con un estudiante al que imparto los viernes después de clases asesorías en matemáticas pasé al simulador. Al salir, unas nubes grises se habían apoderado del cielo y su lluvia comenzaba a arreciar. Como tenía hambre, entré en el edificio que estaba en contra-esquina de aquella calle céntrica,  un poco sucia y llena de comercios. Era un restaurante de comida china. Tenía hambre y pensé que podía comer allí. Un letrero que anunciaba “mesas arriba” despertó mi curiosidad de ir a comer en el piso de  arriba. El lugar era pequeño. Estaba en una esquina. Cuando subí y vi el pequeño espacio de apenas unos cuatro por cuatro metros de amplitud alumbrado por una luz apenas tenue de pronto todo se transformó. Por alguna extraña razón, me pareció un lugar acogedor. Comí en silencio, no había nadie en el piso superior. Aquel lugar ya no era mas un restaurante de comida china. Era el pequeño cuarto que rentábamos tu y yo en mi imaginación desde hacía pocos días. Abajo yo daba clases por las tardes para poder sacar los ingresos suficientes para que ambos sobreviviéramos. Tú me ayudabas con algunas otras cosas por las mañanas mientras yo no estaba. No había mesas allí donde ahora saboreaba el arroz y los tallarines. Había una cama grande y un  par de roperos. Una mesa larga con una computadora siempre en línea, siempre vinculad a aquel mundo que nos acercó así, y un pequeño cesto. Por las ventanas se colaba la luz de los postes de alumbrado público del exterior y algo de su ruido habitual, de gente pasando de aquí a allá, de allá a acá.

Desperté de mi sueño en vigilia. Mi plato de unicel vacío estaba. Bajé las escaleras, agradecí a la mujer oriental que me había servido y continué mi camino hacia el centro.

Mientras lo hacía y me mezclaba entre los centenares de almas que deambulaban por las calles peatonales me dije de pronto, recordando aquella voz de hace casi un año, que: “sí, podías ser tú…” 

martes, marzo 18, 2014

Cuando ya te has ido...

Frecuentemente me sucede que disfruto de las cosas cuando ya se han ido. Debe ser lo que la gente llama "extrañar". Hoy, una de las cosas que mas extraño es aquel día de cada año. El primer domingo de diciembre, que es cuando se celebra el Nihongo Noryouku Shiken o para que se entienda mejor, el Examen Oficial de certificación del idioma japonés.

Recuerdo que por varios años durante una etapa de mi vida soñaba con aprender ese idioma e ir a Japón, de alguna forma u otra. Así que comencé el estudio formal del idioma en una escuela en la Ciudad de México y durante 4 años me fajé (como dicen los chavos) en una aventura extraña y complicada pero igual de fascinante que resultó ser aquella ilusión.

¿Ilusión?, si, ilusión. La vida es bella y tiene muchas cosas reales muy satisfactorias, pero tambipen tiene realidades muy crueles y límites muy tangibles. Y a mí, no me tocó ir a Japón. O mejor dicho quizá no pagué el precio que era necesario pagar. Uno sueña cosa tras cosa, meta tras meta, pensando que tiene la capacidad necesaria y el tiempo de sobra para lograrlas todas. Lo primero puede ser posible pero lo segundo no tanto. De tal manera que entre unos proyectos y otros en una vida desordenada se nos van los años y muchas cosas se quedan flotando en el "jamás" (iba a decir olvido pero sería un sustancial error; nadie olvida en realidad lo que nunca pudo lograr). Ese jamás a veces se asoma en tardes nostálgicas como las de los últimos días y nos duelen un poco en el alma, haciéndonos recordar, extrañar... "disfrutar cuando ya se ha ido".



Pero la vida es generosa y aunque ya no ofrece la mismas oportunidades que en aquellas veces en que las dejamos pasar, sí ofrece alternativas.

Tal vez sea sólo el recuerdo bello del amanecer de un domingo de diciembre, en una escuela enorme, al lado de un montón de extraños de todas las edades que comparten un sueño, mirar aquellos kanjis (caracteres orientales), plasmados por todas partes en las ventanas, en las puertas, en las hojas del examen, y, si tuviste a alguien especial que te acompañara aunque fuera a las puertas del lugar, disfrutar de poder compartir esa experiencia.

Si. Aunque el sueño de Japón hoy parezca mas lejano que hace cinco años. He decidido que este año, intentaré, con los medios y circunstancias disponibles, regresar en diciembre al Distrito Federal y presentar el Noryouku Shiken. nada me haría mas feliz, Y después, después recorrer aunque sea solo por una tarde más las calles de la gran capital. Esa ciudad inmensa que formó parte de mis sueños mas intensos y mi 'yo' mas intrínseco


domingo, febrero 23, 2014

Diferencias.

Tengo un amigo (¿o debiera decir tenía?) con el que perdí contacto hace algún tiempo. Con él, los tiempos de la adolescencia y la juventud temprana tuvieron un buen sabor.En algún lugar oí (o leí) que la risa es la forma mas pura de felicidad, y yo reí bastante con él. Casi incluso hasta la asfixia en muchas ocasiones.

Hubo dos posibles causas desde mi punto de vista que pudieron haberlo distanciado de mi, o mejor dicho, que lo hicieron decidirse por distanciarse de mi.

La primera de ellas es tan absurda que me cuesta trabajo creer que haya siquiera influenciado en apenas algo para tal decisión. Ella es que la última vez que recibí su visita hubo un momento en el que me negué a aceptar jugar una partida de videojuego con él a pesar de su insistencia. No hubiera yo jamás sospechado que esto hubiera calado tanto de no ser por sus posteriores comentarios a cerca de que "ya no era yo el mismo" o que "no lo pelé en toda la tarde" entre otros similares.

La segunda (ciertamente mas loable, apenas poco) se derivó de un error de comunicación alrededor de una situación personal con una de sus exnovias. Al parecer, el cree que yo fui culpable de dar a conocer su nueva relación a la primera, cuando en realidad ella lo supo de otra fuente y yo sólo no pude negarlo cuando ella buscó confirmación conmigo. Lo demás está de sobra mencionarlo. Sabrá qué tantas cosas se dijeron a la distancia uno y otro tras bambalinas y si en alguna de ellas abonaron a mi boca palabras que nunca pronuncié.Poco importa ya. A raíz de eso, él decidió irse. Si tan sólo me hubiera pedido el favor antes de no decir o guardar tal secreto en vez de escapar así....

Lo cierto es que ahora ya no está, y aunque el tiempo y la experiencia me han dejado saber que no tendré en la vida otra vez un amigo como ese, con sus características y su carisma, se también que no cargo culpa alguna en mi actuar. Quizá cometí algún error, pero entre culpa y error hay una diferencia conceptual muy contundente.

Independientemente de todo ello, donde quiera que ande mi amigo le deseo lo mejor. Siempre fue impulsivo y extrañamente contrario a eso inteligente, loco, carismático, audaz e ingenioso aunque un poco irresponsable. Donde quiera que vaya yo, el recuerdo de lo mejor y lo peor de él me acompañara en el alma hasta la muerte.

miércoles, febrero 19, 2014

3:06 El niño que vino del mar

Dentro de unos dos meses aproximadamente se va a cumplir un año de aquel sueño. Ese sueño que me despertó con el amanecer encima a finales de abril. Recuerdo perfectamente cómo veía a través de la ventana y lo veía llegar envuelto en luz, acompañado de alguien, a mitad de la madrugada, y yo me quedaba pasmado allí, solo viendo detrás del cristal.

Desde que lo vi supe que era para mi. Su pequeña silueta descendía del haz de luz y bajaba unas pequeñas escaleras. Era un niño. Y venían a dejarlo conmigo. Era mío.

Pocos días después me enteraría.

Los sueños como ese que han marcado de manera impactante mi psique me hacen preguntarme qué hay mas allá de este mundo cuando uno duerme y suceden cosas como estas. Independientemente de ello, hoy mi pequeño forma parte de una realidad que empieza a transformar mi vida.

Jamás pensé que pudiera sentir tanto amor por un niño como lo siento ahora por mi hijo. Durante el día en el trabajo, a ratos tomo mi celular y observo sus fotografías en mi móvil. Esos breves segundos por un momento es como si me transportara a casa. Y cuando al fin termina la jornada y llego allá, abrazar su pequeño cuerpecito hace de mí un hombre muy feliz, pleno por unos instantes.

Cada segundo que pasa crece él y quisiera congelar el tiempo para que se quedara así, pequeñito, entre mis brazos y siempre pudiera hacerlo. Pero no. Él ha de tener que crecer y yo he de hacerlo también como su padre que soy. Tengo en mis manos un hermoso futuro que labrar, dos.

martes, febrero 18, 2014

Me

Mi historia es común a la de muchos hombres y única como lo es la vida de cada quién para sí mismo.
Grandes empresarios, poderosos políticos, célebres atletas, genios científicos, aclamados artistas...yo no soy nada de eso.

Pero alguien soy y nadie mejor que yo mismo lo sabe.

Mas allá del profesor, del padre, hermano, amigo,  vive en todos y cada uno el hombre que busca abrirse el camino hacia algún lugar, en alguna dirección con sentido hacia donde supone halla su felicidad y sorteando las distintas condiciones que nos impone la vida. Esas que ciertamente a veces son consecuencia de nuestros actos, y otras en que no. Unos se ven mas afortunados, otros no tanto.


Mi fortuna (sospecho) radica en mi pensamiento propio, en los juegos de mi mente, las reflexiones de mi andar por estos años y en la consciencia de descubrir algunas cosas que creo, valen la pena y el esfuerzo. Aquí estoy y ya. Profesor, padre, hermano, hijo, ciudadano, acompañante, Pero tengo ojos y con ellos puedo ver, oidos y con ellos puedo oir, para después cantar, platicar, sentir, escribir...


domingo, febrero 16, 2014

Nada.

Se me olvida siempre que pensar algo o a alguien no resulta evidente.

domingo, enero 05, 2014

Letras

Me ocupo de lo que me ocupa. Atiendo mis responsabilidades. Con virtudes y defectos propios.Ese padre soy yo. Lo mejor que puedo. Y me gusta. Amo hacerlo.

Pero luego... luego, cuando apenas queda un hueco, un pequeño rincón para mí y nadie más, me transformo de nuevo en ese hombre. Aquel que blande, aquel que cabalga tierras lejanas. Mis manos ya no pueden parar. Melodías cuyas letras mudas reencarnan en palabras de insólitas historias de batallas y fantasmas, me envuelven como el aire a la vida, como el agua al cuerpo que se sumerge en ella; como el fuego a los bosques incendiados por demonios malditos que buscaban descubrir sus secretos mas íntimos; como suelo fértil que aprieta y germina semillas en la vastedad del horizonte. ¡Ya no puedo parar!

No puedo parar de oír, de sentir, imaginar, y escribir...

Me transformo.