viernes, julio 29, 2005

La séptima escencia

Hoy dentro de unas horas hará exactamente dos semanas que invitado espontáneamente por un amigo mío de la calle, vecino mío y amigo de hace muchos años, Alberto, fui a un bar situado a unas cuadras de aquí muy cerca de la compañía de luz de Villa de las Flores: La Séptima Escencia.

Este tipo de lugares, no muy frecuentados por mi y de hecho prácticamente nada en los últimos años, son muy abundantes en la zona del Boulevard Coacaclco. Todos los sabados y domingos que se que forzosamente tengo horario de cierre en el trabajo y paso por afuera de ellos, escucho la música viva (por lo general de rock) de algún grupo que generlamente toca y canta muy bien proveninete de los interiores de los pisos altos, y los motores de las motocicletas que ocasionalmente juegan arrancones utilizando el tramo comprendido entre dos semáforos.

Cuando él dijo: "Vamos un rato, yo te invito", me dije: "¿por qué no?". Añadamos algo inusual mas al día, pues había sido un día un poco inusual.

Entramos como a eso de las once y cuarto de la noche y nos sentamos en unas sillitas redondas que estaban como a unos seis o siete metros de la plataforma en que tocaba un pequeño grupo. De hecho, apenas comenzaba la noche y la actividad en ese lugar. Dos guitarristas, uno en el órgano, un baterista y lavoz del micrófono. Las luces eran bajas y de un color violeta-rojizo. La barra estaba al fondo, a espaladas de nosotros, y no habían transcurrido ni diez segundos de que nos sentamos cuando una de las jóvenes preguntó que tomaríamos.

Como es de saberse, no soy un bebedor ni siquiera ocasional, siendo Navidad y Año Nuevo los únicos días del año en que mi hígado ha tenido la incómoda experiencia de recibir alcohol en todos estos años de vida. A pesar de ello, estaba aquí, y ahora tenía que pedir algo de esa larga lista de precios exhorbitantes por una bebida exótica, pues la cerveza ocupa los primeros lugares en mi lista de insumos detestables. Decidí probar un beso de ángel para comenzar. Sabía que era una copa muy pequeña y de un sabor exquisito que contenía moka, y que generalmente eran bebidas para mujeres o para aquellos que no quieren embriagarse de plano, asi que no dudé. Aunque no pretendía abusar de ello puesto que si llevaba dinero, Alberto dijo al fin y al cabo, que él invitaba. Francamente, creía que no consumiría a lo sumo una copa mas a parte de esa. Pero estaba equivocado.

En esas "tempranas" horas, el lugar estaba prácticamente vacío. Solo había un grupo de amigos compuesto por unos tres sujetos y unas cinco muchachas sentadas en una de las mesas que daban a una de las ventanas y parecían estar muy ambientadas, y una jóven sentada hasta el frente en una mesa solitaria, quién parecía venir con el grupo o ser la novia de alguno de sus integrantes.

Así comenzó la tocada, con "Beber de tu sangre", y fue una suerte que así comenzara, con una canción que si conozco, pues pude unirme al canto a grito tendido con los pocos clientes que habíamos hasta entonces. Luego vinieron una lista de varias que he oído y que reconocí pero que no suelo escuchar. Alberto pidió una cubeta e, increíblemente cuando hizo que por la fuerza accediera, luego de inisstirme por espacio de una media hora, no encontré tan desagradable el sabor de una negra con bastante limón y sal. Así que me tomé un pardeellas, mas movido por la terrible sed que me acompañaba que por que me haya gustado en sí ese sabor agri-amargo de la cerveza. Pretender sofocar la sed con bebidas exóticas, era igual a tirar mi quincena por la coladera una noche de viernes.

Debo decir que me fue grata la noche incluso cuando el grupo hizo una pausa para descansar y nos pusieron música en lapista para bailar, asi que por espacio de media hora no solo fue escuchar y estar sentado y bebiendo. Luego comenzó la segunda sesión del grupo y esta fue un poco menos emotiva pero igual de agradable. Para entonces ya había por lo menos unas tres o cuatro mesas con ocupantes. Yo pedí todavía una Luces de la Habana cuyo sabor es simplemente celestial.

Salí alrededor de eso de las 2 ymedia de la madrugada, puesto que debía de ir a la mañana siguiente a mis clases de japonés y quería dormir un poco. No obstante que llegue perfectamente a mi casa en mis cinco sentidos y de hecho me detuve antes en el Oxxo para comprar un litro de leche y unas donas, caminando entre los baches nocturnos de regreso a casa sentía que de repente tenía que usar mis brazos a manera de alas de avión para equilibrarme, pues comenzaba a dar vueltas el piso en mis pupilas.

Me levanté sin mayores dificultades, y gracias a Dios no padecí de ningúno de los efectos desagradables como los que aseguran tener los esxpertos bebedores,así que tomé mi mochila y mis libros de gramática y kanjis, y, en menos de horas estaba ya al lado de Vanesa y de Walter-san, frente a Ximena-Sensei en el kyuuhitsu de la ACIA en la colonia Vértiz Narvarte.

"Tal vez pasen por lo menos unas dos o tres semanas antes de que vuelva a pisar la Séptima Escencia, o cualquier otro lugar así", me dije, pues aunque me resultó agradable y diferente y se que quizá a medida que lo haga lo vaya siendo mas, estoy perfectamente consciente de que mi gusto no debe convertirse en un vicio, en una adicción.

Rompí la monotonía una vez mas, actividad que últimamente es mi mayor diversión, sin importar los medios que utilice para ello. Eso fue lo bueno y lo rescatable de la noche.

El mundo es enorme...

jueves, julio 28, 2005

A mi familia




"...el aire cambia
de color y de forma,
cocina mamá..."

Me miro en el espejo y me encuentro igual, pero se que no soy el mismo. Mas allá de los cambios interiores que seguramente se están dando en mi con notoria fuerza, estoy cambiando, aunque no me de cuenta, también por fuera. Dicen que estoy mas delgado (por omitir la palabra flaco), pese a que yo veo siempre el mimso mi reflejo. Pero debe ser, porque la gente es el mejor testigo y su opinión es mas acertada. De hecho, si lo pienso, en realidad creo que estoy comiendo menos de lo que lo hacía antes.

¿Es el trabajo?. ¿Es la naturaleza del mismo la que hace que pases contínuas horas sin alimento al tiempo en que el desgaste físico, mas el hecho de trabajar con alimentos te hace que te acostumbres a ver comida sin probarla?, ¿lo que hace que, según los demás, este perdiendo aun mas peso?.

No, no lo creo. Aunque suene lógico. Mas bien creo que se debe a que ya no pruebo lo mismo de antes, y al no hacerlo, me aburro rápido. La hora de la comida ya no es la hora mas esperada del día.

Mamá!, grité una vez en un sueño. --Déjame ese plato de papas con rajas!--. Enjuago unos trastos, y mi mamá se pierde tras una cortina de nube con el vapor entre las manos.

Cae del cielo un fuerte rayo de luz, colándose por la ventana del lavatrastos. Ahora me doy cuenta la manera en la que estoy brillando, aunque sea solo en unos pocos lados. Comienzo a pulirme, comienzo a tallarme contra los muros de la vida. El camino me raspa, me arranca el polvo y el ollín, y me doy cuenta que, aunque haya notorias diferencias en nuestros modos de vida, me parezco, me parezco mucho a mi padre. ¿Me parezco?.

Si. Por dentro, soy su reflejo enriquecido y aun un poco verde. Pero debo parecerlo, porque siento lo que él un día sintió alguna vez, aunque es seguro que su vida fue mas dificil que la mía. Porque soy, en cierta forma, como el seguro lo fue cuando era joven, y porque lucho, como el seguro luchó también cuando empezó a crecer. Ahora, tras la ilusión borrosa del plato que se ha llevado mamá, alcanzo a distinguir que camina a su lado una silueta un poco mas alta y de cabeza redonda. Es él. ¡Qué grande se ve su sliueta, perdiéndose entre la niebla de esta visión!. Es la silueta de su virtud. Mi padre, siempre tan trabajador, siempre tan entregado, siempre viendo por nosotros, siempre tan fiel, siempre anteponiéndose valerosamente como un escudo de guerrero en la batalla. ¡Es mas grande el escudo que la espada!. La cualidad de ser noble, herencia mas grande de mi padre a sus hijos...

Es por eso que sus hijos son lo que son hoy, es por eso que estoy aquí. Para probar lo que ellos ya probaron, para recorrer el camino que ellos ya recorrieron. De la mano de mi hermana, veré que ellos reciban de nosotros la recompensa a su esfuerzo y su entrega por esta familia. Una tercer silueta, se une a la de mis padres. Pese a lo brumoso, que quién es. Es ella. Se parece mucho a mi, pero es mas grande, y mas fuerte. Su cabello es el mas largo de todos, sus ojos son diferentes a los de los tres, ¿no puede notarlo acaso cualquiera?. Su nobleza es la de mi padre, y su inteligencia la de mi madre. En su nombre lleva dos, pues vale por dos. Es la conjugación de dos, es la suma de dos, es la multiplicaión y la división de dos. Es mi hermana.

¿Por qué me he desprendido de ellos?. ¿Por qué caminé en otra dirección?. Pero aun veo sus siluetas, si, ahora las veo. Nunca ante slas había visto cernidas sobre mi cuando estaban a mi lado, aunque siempre supe que allí estaban. Por eso fue . Por eso fue que caminé en otra dirección, para poder verlas quizá. De cualquier modo, la vida sigue, y aun quedán muchos años por venir, y nuestros caminos se vuelven a encontrar mas adelante.

Es increíble que jams les haya dicho con palabras lo que ellos me han dicho siempre con sus actos.Son lomas grande que tengo enla vida. Los amo...

El aire cambia de color y de forma, ah!, es mamá en la cocina!.