jueves, agosto 25, 2011

Blandir.

Mi Maestro me dijo: "El arte la espada, es el arte de matar. No importa cuán bellas o poéticas sean tus palabras, esa es su verdad". A pesar de eso, él decidió seguir este camino. Y yo también. Pero ahora que nuestro reino está siendo invadido por criaturas etéreas, espíritus degradados que devastan las cosechas, se posesionan de rocas, plantas, animales e incluso de algunos de nuestros hombres y mujeres, la espada se vuelve, mas que en un arma para quitar la vida, en un arma para dejar o otros vivir.

Por eso he venido hasta aquí, luego de meses de ardua instrucción en los castillos de Amatsu, influencia de mi mentor que me ha introducido en los grupos patrulleros del Shogún para entrenar en el arte de blandir la hoja, afilada y reluciente, para presentar ésta importantísima prueba de valor en el Gremio de Espadachines de Izlude: el examen de admisión para convertirse en espadachín. Swordman Matsuo, ése será mi nombre.

Pero antes, debo pasar a Prontera a arreglar unos asuntos. Además, he de comprarme una nueva espada.

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