lunes, mayo 02, 2005

No pasa un día sin que...

No pasa un dia sin que un deja-vu perturbe la mente de Fito y lo sobresalte un poco. Desde el momento en que recobra el conocimiento en las mañanas al abrir sus ojos sobre la colchoneta blanca que es golpeada por los rayos solares filtrados a través de su ventana, se pregunta cual será el deja-vu que lo acosará el día de hoy. Entonces se incorpora al cabo de unos minutos, haciendo crujir su huesudo cuerpo desde el cogote mismo hasta los tobillos y, sopesadamente aunque sin renuencia, anda casi robóticamente a pasos de anciano hacia el baño, a fin de deshacerse de ese litro de agua que todas, todas las noches bajo las lunas de insomnio que por lo regular padece, consume entre ratos y ratos. Frente al retrete y exhalando un suspiro de alivio con la cabeza en alto, mira el techo del baño como si ahí pudiera encontrar la respuesta a su interrogante.

Luego regresa a su cuarto. Allí, regados como siempre por todas partes están sus revistas informáticas semanales, sus manuales de programación, disquettes, cd's, y una que otra chuchería. Tiende su cama y enciende el CPU. Lo que a todos nos interesaría saber si conociéramos un poco a Fito, es, ¿por qué lo hace?. Realmente, poco o nada nuevo hará en ella una vez que el sistema operativo cargue completamente. Explorará su propio ordenador como si fuera el de otra persona, totalmente desconocida, abriendo ocasionalmente uno que otro archivo que no recuerde que contiene y verá por enésima ocasión algun otro vídeo de su colección. En el mejor de los casos, ingresará a EDIT, de MS-dos y tecleará algún programilla sencillo en lenguaje ensamblador que sirva para resolver un simple problemita matemático y nada mas. Luego, una vez que se harte y sienta que el día se le está yendo se levantará de su escritorio, e irá por algo al refrigerador. Ah!, cierto, en el trayecto es muy posible que se asome por la ventana, y al hacerlo, por la posición de la sombra del pino reflejada en el patio, echará un vistazo a esa chica de la casa de enfrente, vecina suya por largos años, a quién últimamente ha estado observando con algún infantil deseo que se revuelve sobre si mismo reprimiéndose en su interior. Lo aguafiestas del asunto, es que, esa niña, algunos años menor que él, que comienza a dar notorias señas de desarrollarse rápida y soberbiamente en su adolescencia, casi ignora la existencia de su espía enamoradizo que se oculta tras la cortina de la ventana. Anónimo entre las sombras, Fito es capaz de observarla barrer el patio hasta la útlima hoja del almendro que señorialmente cubre el sesenta por ciento del terreno, o seguirla con la vista hasta desaparecer en la vuelta de la esquina cuando su madre la manda por algunos víveres o se dispone a salir un fin de semana con sus amigas. ¡Es una verdadera lástima que la chica no sepa lo que en silencio provoca en el corazón de Fito!. A veces, yo incluso, que siento ser un muchacho un poco serio y reservado, desespero ante la imperturbable pasividad que muestra Fito con estos asuntos del corazón, entre tantos otros. Quisiera tomarlo por los hombros y gritarle que despierte, que abra los ojos, que vaya hasta donde está ella y haga algo por salir de su anonimato, mas estoy seguro que el tiene tanto miedo de sufrir un revés, que prefiere permanecer allí solo mirando, sin darse cuenta que los años pasan, y que a pesar de que su apriencia de niño (quizá por esas mismas razones) muestra un congelamiento del tiempo en su vida, ya es casi un hombre. Que pese a su inocencia y pureza, un día se le vendrán los arrepentimientos de golpe o la tristeza de la soledad de una sola cubetada y entonces el tiempo no se muestre tan complaciente con el como hasta hoy lo ha hecho. Mil veces le he procurado diversiones, compañía, propuestas, en fin... pero nada. El siempre vuelve a su vida taciturna e invariable que deja a la mía (que yo considera ermitaña) en completo ridículo con este respecto.

Qusiera decírselo, pero al igual que el no le dice a Ximena (¿o será otro el nombre?, en realidad no importa) lo que siente por miedo a salir herido, yo tengo miedo de lastimarlo en su enorme sensibilidad y dejarlo mas resumido que el Titanic en el océano. Ay...Fito, si tan solo se diera cuenta que esos deja-vu's no son en realidad deja-vu's, esa 'falsa' impresión de sentir que ya hemos vivido algo, sino que en realidad siente eso, porque en realidad son cosas que ya sucedierom y que han sucedido siempre. Porque siempre hace lo mismo, porque su vida es la monotonía mas patética que jamás haya visto, que es obvio para él decir..."esto ya lo he vivido".
A pesar de todo, es mi amigo, y difícil sería abandonarlo a su suerte. Olvidé decir, Fito es tartamudo, eso explica muchas cosas. Sin embargo, el sonríe, y cuando lo veo hacerlo, tan sincera, tan pura, tan jovialmente y veo que los años se deslizan sobre él sin ningun efecto, aun menos que en mi, que me calculan siempre por lo menos 4 años menos de los que en realidad tengo, me pregunto, ¿no será que nos preocupamos mas por los demás que por nosotros mismos y por eso no podemos sonreír igual?. Increíble, pero al haberme formulado esta pregunta, al igual que mi amigo Fito, me digo a mí mismo: "esto ya lo he vivido".

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*titulado en base a la idea original de dustwalker, honrada por fenririel y un servidor.

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